La drogadicción es una enfermedad del cerebro que se puede tratar”. Así de contundente se manifiesta Nora D. Volkow, M.D., Directora del NIDA -National Institute on Drug Abuse-, en la publicación Drugs, Brains, and Behavior - The Science of Addiction (disponible ya en español). Las investigaciones científicas han evidenciado que la adicción es una enfermedad que afecta tanto al cerebro como al comportamiento. Se han identificado muchos de los factores biológicos y ambientales y se están comenzando a investigar las variaciones genéticas que contribuyen al desarrollo y progreso de esta enfermedad. Se considera una enfermedad del cerebro porque las drogas cambian al cerebro: modifican su estructura y cómo funciona. Los descubrimientos en la ciencia de la adicción han llevado a avances en el tratamiento para el abuso de drogas que ayuda a que las personas dejen de abusar las drogas y vuelvan a tener una vida productiva.

La naturaleza crónica de la enfermedad significa que no sólo es posible recaer en el abuso de drogas, sino que es probable, viéndose tasas de recaídas parecidas a las de otras enfermedades médicas crónicas como la diabetes, la hipertensión y el asma, que también tienen componentes tanto fisiológicos como conductuales. El tratamiento de enfermedades crónicas involucra cambiar comportamientos profundamente arraigados, y la recaída no significa que el tratamiento falló.

El conocimiento y entendimiento de las bases de la adicción proporciona, tanto a los profesionales como a los propios afectados y responsables políticos, el poder necesario para que se tomen decisiones informadas en el abordaje terapéutico de esta enfermedad, en la asunción de responsabilidades en su vida, y para que se adopten políticas y programas con base científica para reducir el abuso de drogas y la adicción, y para que se apoye la investigación científica que mejore la calidad de vida de sus ciudadanos. Así pues, ¡ Manos a la obra !