Este informe de la Comisión de Ética y Deontología Médica de la Organización Médica Colegial analiza la “ética de la negativa” como una competencia esencial en el ejercicio profesional. El documento explica que negarse a realizar prácticas injustas, no indicadas o potencialmente dañinas no constituye abandono, sino un deber ético basado en la prudencia, la integridad y la responsabilidad clínica. Examina los principales ámbitos en los que esta negativa cobra relevancia —la relación médico‑paciente, la lucha contra la corrupción, la prevención de la iatrogenia y la resistencia a presiones administrativas o comerciales— y subraya que decir “no” cuando corresponde protege la salud del paciente, refuerza la calidad asistencial y sostiene la independencia profesional. Asimismo, destaca los fundamentos deontológicos que la respaldan y la necesidad de incluir su aprendizaje en la formación médica. En conjunto, el informe afirma que la negativa razonada humaniza la medicina, fortalece su credibilidad y contribuye al buen uso de los recursos sanitarios.